Desde niña he tenido inquietud por esta profesión. Comencé en la academia donostiarra BETA, compaginando mi formación con mi trabajo en la peluquería RD estilistas de REYES CATÓLICOS, donde Raúl, estilista conocido en la capital, me introdujo en este mundo. Al final del curso participé en un concurso de estudiantes de peluquería, teniendo como modelo a mi hermana Jone, donde obtuvimos el 2º premio. Fue emocionante.

 

Seguí trabajando en distintas peluquerías, hasta que mi inquietud me llevó a Barcelona para cursar ASESORÍA DE IMAGEN, donde aprendí de CABELLO, MAQUILLAJE, ESTILISMO, PROTOCOLO, COMUNICACIÓN,…Todo lo que completa la imagen de una persona. Fue muy interesante y me sirvió para mi vida cotidiana.

 

El curso resultaba bastante caro por lo que tuve que convertirme en una pluriempleada. Recorrí Barcelona entregando mi C.V. en las peluquerías que yo consideraba de mayor calidad. Me contrataron en CEBADO, una de las cadenas más prestigiosas de peluquería de Barcelona. Allí, Carol me enseñó a tener una visión más amplia de esta profesión.

 

También nos divertíamos desplazándonos con el equipo a la peluqueria del HOTEL ARS para peinar a diferentes personajes (famosos, gente de alto nivel económico,…). Fué todo un reto para mí, a parte de las propinas que no estaban nada mal. Pensé en cambiar de peluquería para aprender otras formas y estilos de trabajo, captar nuevas ideas. Y lo hice.

 

Antes de volver de Barcelona tenía las cosas muy claras, sabía lo que quería y lo que me gustaba. He trabajado en peluquerías con distintas filosofías y métodos de trabajo y eso me ha ayudado a saber que es lo que quiero y que es lo que no quiero en mi propio salón.

 

Lo principal de esta profesión es que te guste el trabajo, cuidar y tratar bien a toda persona que entra al salón y ser constante. Yo, soy una persona muy emocional y me llena mucho mi trabajo.

 

Tengo pasión en lo que hago.